Pasa el tiempo, y después de abrir y cerrar unos cuantos blogs parece que encuentras el camino. A partir de ahí, todo cambia, al menos en mi caso procuro superarme y disfrutar de todo lo que hago. De no ser así, a estas alturas y en el mejor de los casos estaría nuevamente empezando desde cero. Recuerdo cuando 5 o 6 visitas diarias eran celebradas como algo grande, esos primeros blogs donde compartías experiencias con amigos, de los de ¡verdad!,…