Dic252011

Las leyes para el control de "la red" hacen asco a la "justicia".

Seguimos confundiendo la ley con la justicia y nada tienen que ver. Las leyes no dejan de ser más que un instrumento cuya pretensión es el control y en consecuencia el buen funcionamiento de un sistema. Pretendemos que las leyes sean justas como si pudiesen ser algo ajeno o al margen de nuestro sistema de vida.

Seamos realistas, un “día”, el ser humano estimó que la colaboración y el intercambio no eran buenos instrumentos, se mostraban insuficientes y se empezaron a buscar nuevas formulas que facilitasen un sistema de vida comunitario, donde la especialización de las tareas se presentaba como algo necesario e inevitable.

Es ahí, en ese caldo de cultivo donde nace la idea de un valor como instrumento de cambio, la moneda, algo que facilitase el progreso de una sociedad cada vez más compleja. En principio, la idea no es mala, el problema nace de la nueva necesidad, para vivir, ahora necesitas dinero. Las consecuencias no se hacen esperar, se invierten los valores y cualquier consideración que no sea el dinero, incluido el ser humano, pasa a un segundo plano.

Después vino la democracia, un sistema que pretendía hacer del pueblo su máximo valedor. Pero cuando un motor se diseña para gasolina, no funciona con agua, y las características del motor seguían sin cambiar. El dinero seguía siendo una necesidad y su poder seguía intacto. Una idea que a pesar de sus buenas intenciones, se muestra incapaz y cuya ineficacia llega a nuestros días.

Ahora llega internet y lo cambia todo. Parte del sistema empresarial se siente impotente a la hora de enfrentar la nueva realidad, y ni los gobiernos ni los economistas se muestran capaces de aportar una salida adecuada a la nueva situación. En vez de buscar alternativas capaces de adaptar el modelo de negocio a la nueva realidad, hacen lo que el salvaje, resolver a las malas.

Se comienza con leyes que pretenden evitar lo inevitable, y se termina por dar el poder a las corporaciones para que como si de jueces se tratasen puedan imponer sus normas, que en el caso de la ley SOPA podrán ordenar a cualquier proveedor que bloquee las DNS de un sitio web so pena de enfrentarse a la administración americana, que sin más, los llevaría a juicio. Pero además, los sitios web bloqueados no tendrán en primera instancia derecho a apelación, teniendo que enfrentarse, si su poder económico se lo permite, a un largo proceso judicial en contra de la administración americana. Parece como si de buenas a primeras la premisa de que “no se puede ser juez y parte” perdiese todo su valor.

¿Veis como algo normal que una opinión aun siendo cierta, si una corporación estima que daña sus intereses pueda ser motivo suficiente para el bloqueo de una web?

¿Alguien se cree que el control de la red se va a limitar a la defensa de la propiedad intelectual?

Todos sabemos que la justicia está podrida, huele a poder y negocio, como “todo” en este mundo. Pero hemos llegado a un punto donde o somos conscientes de lo que nos jugamos, o las consecuencias van a suponer un autentico retroceso.

Política de comentarios

Dada la importancia de los comentarios como espacio de participación, te pedimos por favor que leas detenidamente y cumplas con las siguientes normas de participación.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.