Les voy a contar la historia de como llegué al Software Libre. Todo comienza a principios del 2001, en esos momentos tenia instalado el Service Pack 1 (“pirata”) de Windows Xp . En ese “ambiente” la “piratería” se veía como algo normal. Todo era pirata, Windows, Photoshop, Microsoft Office, Pinnacle Studio y así, un largo etc. de aplicaciones de todo tipo.
Un Windows Xp que por diferentes razones debía reinstalar unas tres veces al año, algo verdaderamente frustrante. Hasta que un día llego a mis manos un Live CD de un sistema operativo gratis y legal, un Linux, concretamente “Knoppix”, no recuerdo la versión.
Lo probé solo por curiosidad, sin ningún tipo de expectativa. En lineas generales me gusto, fue toda una sorpresa, pero no paso de ser una curiosidad sin consecuencias inmediatas. De eso se encargaría mi Windows Xp, me ponía los nervios de punta, se suponía que debía ser bueno, pero no lo era.
Un día me decidí a probar un Linux, las expectativas eran claras, como funcionase mejor que Windows, lo adoptaría como mi sistema operativo principal. El afortunado fue “SUSE 9.0” y no tardó en convencerme. Su estabilidad, fluidez y ausencia de problemas relacionados con los virus eran realmente superiores, nada que ver con Windows. Eso si, era más complejo aunque merecía la pena el esfuerzo.
En aquellos momentos lo del “Software Libre” era lo de menos, no me interesaban los entresijos del software. Era gratis y legal, increíble y más que suficiente, pura ignorancia. Pero todo fue cuestión de tiempo, un día leí algo del Sr. Richard Stallman, me sorprendió, despertó en mi un interés inusitado y pronto comprendí la importancia del “Software Libre”. Una filosofía que en mi caso, caló profundamente.
Pero que nadie se confunda, no soy fan del Sr. Richard Stallman, me es imposible compartir sus salidas de tono, pero sin sus aportaciones no estaríamos disfrutando de algo como el Software Libre. En ese sentido merece todos mis respetos y es por eso que “perdono” aunque me cabrean, sus habituales salidas de tono.
Con el paso de tiempo era inevitable probar otras distribuciones. Un punto débil según los desconocedores del software libre. No entienden su naturaleza y menos aun sus consecuencias. Consideran que la multitud de distribuciones no es bueno, pero se olvidan de lo afortunados que somos al tener la posibilidad de elegir, una ventaja importante sobre otros sistemas, los del negocio.
Al final y después de probar durante años varias distribuciones, me decidí por Debian con KDE, se ajusta a mis gustos y necesidades.
Pero a esta historia falta algo, ¿qué fue de Windows?…
Formatee el disco duro de mi portátil y de paso le arranque todas las pegatinas que hacían alusión a Windows, incluida la de la licencia OEM, fue todo un placer. Ahora soy un respetuoso fanático del Software Libre, feliz y orgulloso de colaborar con un proyecto que rompe con el estándar establecido.